jueves, 21 de abril de 2016

Barei:"El éxito es dar lo mejor de ti y hasta donde puedes".

Texto: Noelia Baldrich /  Fotos: Barei






Creadora independiente, artista ahora Universal y en menos de un mes nuestra voz eurovisiva. Esta compositora y cantante madrileña de raíces conocidas, atesora 15 años de trayectoria musical, primero en la lengua de Cervantes y ahora en la Shakespeare, -y déjense de polémicas que se celebran los 4 siglos de la muerte de ambos y su propuesta Say Yay enriquece la imagen de una España corta de lenguas. Ella presume de ser rica en notas y vivencias musicales fruto de la casualidad y la causalidad porque todo lo que ha acontecido en su carrera ha sido como lanzar los dados, de ahí el título de su énergico disco Throw The Dice (2016, UniversalMusic). Si se dedica a la música es por su madre que tras escucharla con 14 años a lo Mariah Carey, apostó por ella. Si ganó el festival de Benidorm, en 2001, es porque a lo tonto hizo unos coros, forma dúo con Dos Puntos y el primer puesto quedó anulado por un tema ya editado. Y si su primer disco nace, aunque no ve la luz, en Miami, es por unas vacaciones improvisadas. La misma jugada se da con Eurovisión, es nuestra candidata después de que un miembro de su anterior equipo la presentará a sus espaldas. Ahora bien, una vez metida en el tablero de las tablas la suya es una carrera de fondo con estudios de canto, guitarra y piano y un Billete para no volver (2011) a arquitecta de interiores, su Another’s Life. Y es en ese Point of no return cuando comienza a dejar, con mucho Sacrifice, su huella. Primero encadenada a otros, Encadenada a ti para Malú, para Edurne, May J, boysbands, hasta para la Champions League y la serie Velvet y, luego, para su propia cosecha. Single to Single a modo de hit y sin discográfica que la amparase, sus temas comienzan a cabalgar como Wildest Horses en el Kingdom of Paradoxe digital superando los 2 millones de visitas. Pop americano con toques de música negra que responden a un grito de guerra: “I will Play my song and never let you down”. Se viene arriba y a los que intentaron encorsetar su vida les dedica Foolish NaNa, pura ironía a tanta habladuría. Junto Rubén Villanueva, su productor y su yang, al que dedica You fill me up, encuentra los compases para luchar, los acordes de superación y armonías alegres para crecer como artista y dejar de vivir en un Jump the gun. El discurso multicultural y universal de sus letras se cuece desde una Cocina Conciencia que sintoniza y sincroniza hasta la última nota con el lema de Estocolmo “Come together”. Solo, el silencio de una ausencia, la de un Querido amigo, su padre, al que hoy si pudiera le escribirá en una carta I don’t wanna lose you. El 14 de mayo en Eurovision Who play the drums? Sin duda, los eurofans harán ruido para que gane ella, de nombre exótico, como el de una Weather girl, y que esto no sea motivo, también, de polémica. España Throw the Dice by Barei to Say Yay.







Lanzamiento del disco con UniversalMusic y en la vorágine de Eurovisión donde tu nombre se cuela en las apuestas, un momento largamente esperado pero también largamente luchado.
Sí, totalmente, esto no llega de la noche a la mañana. Llevo 15 años intentando sacar la cabeza de alguna manera. Creo que era mi momento. Algunos me comentan si no estoy frustrada que después de 15 años llegue todo de golpe y es al revés, estoy muy agradecida porque las cosas llegan. ¿Cuándo? No lo sé. ¿De golpe? Bueno, pues qué bien, bienvenido sea. En realidad no es de golpe, para mí no puede ser de repente porque llevo años, la gente lo siente de este modo, pero no es así. Estoy con un GRACIAS en neón en mi cabeza, parpadeando constantemente, desde el 1 de febrero, en el momento que Anne Igartiburu dijo: “48 puntos para Barei”. No me lo creía, tenía clarísimo que iba a ganar Xuxo Jones, era la menos conocida de los seis candidatos y tuve la suerte que los españoles me eligieran con una canción integra en inglés, hecho que me extrañó. Aunque luego ha habido mucho “hater” que odia que vaya con una canción en inglés, lo respeto, pero no deja de ser música y el sonido es lo que importa y mi música tiene las influencias que tiene. Sé que ahora llega porque cada uno tenemos nuestro momento. Igual me llega hace cinco años y no estoy tan prepara y no sé cómo tratarlo.

Hasta ahora siempre has controlado las riendas de tu carrera, pero llegaste a decir que deseabas que algún día todo se descontrolara, parece que ese día es hoy.
Sí, ja, ja, totalmente. Es un descontrol controlado, pero me gusta porque me encanta arriesgar. ¿Por qué se llama Drow The Dice el disco? Pues ¡juégatela! Llevo mucho tiempo siendo muy prudente a pesar de ser artista independiente y me he cansado de ser prudente, porque es arte, y, al final, la vía de escape precisamente para hacer todas las influencias que la vida cotidiana no te permite, está en el arte. Ahora empiezo a sacarlo todo y me gusta que tenga un poco de descontrol. Es verdad que es controlado porque tengo, por fin, a una compañía como Universal que ahora rema conmigo y remar sola, a contracorriente, era muy cansado. De hecho, antes de esto, estaba a puntido de dejarlo, no podía más. Dejar el proyecto como Barei, no como compositora que siempre he sabido que continuaré haciéndolo pase lo que pase con Barei, como Barbara seguiré componiendo para otra gente porque me gusta la música y no podría dejarla. Y mira, a puntito de dejarlo y la vida de golpe te dice “va ser que no”.


El 22 de abril sala a la venta la reedición de Throw the Dice, nuevos singles y una portada muy a lo “supernova”.

Es que los 80 y 90 me gustan mucho. He nacido en el 82, pero tengo hermanos que ya eran adolescentes en esos años y he mamado la música de esa época, es lo que me ha marcado. Me gusta ese tupé que da un aire alocado, un poco imprudente, la imagen no siempre perfecta. Me apetecía que esa energía que tengo, para bien y para mal -me río mucho, lloro mucho, pasión elevada al cubo-, se viera en la imagen. Algo minimalista en cuanto al color, negro y dorado, pero, a la vez, una imagen transgresora, fuerte, potente y diferente a lo que venía haciendo. Mostrar que he dejado de ser lo que esperaban de mí para ser lo que quiero ser.

Ese Foolish NaNa.
Eso es, eso es.

Y temas nuevos como Who plays the drums?
Sí, la gente me dice ¿esa canción iba ir a Eurovisión? No del todo. Rubén y yo mandamos cuatro canciones a Televisión Española y escogieron dos. Una era una balada y pensamos que ya llevábamos muchos años con baladas, y que no ganaríamos Objetivo Eurovisión con ese tempo, aunque es un tema que entrará en el próximo disco. Y el otro era un “up tempo” de cinco de la mañana con el que no me sentía identificada porque mi música tiene más medios tiempos. Así que decidimos hacer una tercera canción y mientras compusimos Say Yay, a mes y medio de la final, salió una ramificación de otra estrofa que ha derivado en Who plays the drums? Pero en su momento no estaba tan terminada como Say Yay y teníamos que decidirnos por una.

Hay un mensaje que subyace en la mayoría de tus canciones y es el de luchar, ese Mr. Fighter: “Fight to give us a better world”. “Every little fight is a new chance”. “Getting up from every down fall” ¿Han sido muchas las luchas de Barei para hacerse un lugar en la música?
No solo a nivel profesional sino también a nivel personal, muchísimas. Estoy en constante lucha conmigo misma, ya no con el mundo, que también, pero conmigo estoy en un conflicto permanente.


Y, sin embargo, tienes muy claro lo que quieres, has dejado en un cajón tu primer disco grabado en Miami y un videoclip porque no te convencen.
Tengo muy claro lo que no quiero.

Pero siempre apuestas por "Just be true to yourself", ser uno mismo.
Sí, lo intento porque es una cosa que me cuesta mucho. Me preocupa mucho, como creo que a la mayoría de los artistas, pero yo puedo hablar por mí no puedo hablar en boca de los demás, que la gente me quiera. Nos pasa a todos pero yo soy muy insegura y me quiero muy poquito, aunque parezca lo contrario, y pienso que los artistas nos dedicamos precisamente a esto para sentirnos un poco mejor ¿Por qué? Porque tenemos el aplauso de los demás; además, de que te guste la música, que también, pero podría componer sin estar en el foco y seguir desarrollando mi faceta como músico. Pero si quieres estar en el foco, para mí, hay un paso más de inseguridad, porque considero que necesitas el aplauso de los demás para sentir que está bien, ser como eres está bien porque los demás lo aceptan. Entonces, el "Just be true to yourself" (ser tu mismo) lo intento conseguir cada día porque llega un momento que te importa tanto lo que digan los demás o que llueva a gusto de todos, que es imposible, con Eurovisión me he dado cuenta y al final no pasa nada. Cuando estás preocupado por eso al final ya no sabes cuándo empieza tu opinión y dónde la de los demás, o dónde empiezas tú o la aceptación del resto. Intento mucho darme cuenta dónde estoy yo y dónde está lo que el resto dice de mí.

No hablas en boca de los demás pero recoges las palabras de Melendi para definirte: “Somos muy egocéntricos pero nos queremos muy poco”.
Sí, algo así, no recuerdo exactamente como era pero dijo que éramos muy inseguros, por norma general, los artistas y estoy totalmente de acuerdo. Ese egocentrismo encubierto viene de una necesidad de palmada en la espalda y decirte “todo está bien”.


















Actuar el 14 mayo en el Globen Arena de Estocolmo, ante millones de telespectadores, eso más que inseguridad debe producir pánico, ¿Cómo vas a luchar contra Mr. Danger?
200 millones. Antes de subir al escenario, pienso que Mr. Danger, el miedo, va a poder conmigo pero luego sale Mr. Fighter, siempre. Los primeros cinco segundos tiemblo pero al sexto hay que quitárselo porque no es como un concierto que tienes todo un desarrollo para deshacerte de él e ir creciéndote. Aquí son tres minutos por lo que tienes que desprenderte del miedo en segundos, estoy aprendiendo a quitármelo en cinco. Cinco para morirme de miedo y al sexto segundo estoy a tope.

El miedo se combate con una buena estrategia, ¿cómo vas a defender Say Yay para conseguir 12 points?
Hay una sorpresa que no puedo desvelar que lo que va hacer es enfatizar el mensaje de la canción. No hay nada gratuito en la escenografía, todo tiene un porqué. No hay un captar votos porque sí para llamar la atención. En mi caso todo lo que hay va enfatizando todo ese mensaje que existe detrás de lucha, de seguir intentándolo, de no tirar la toalla, de me enfrento una y otra vez, y de conmigo no puede nadie. Ese mensaje de si tienes fuerza de voluntad lo tienes todo y puedes hacer cualquier cosa en la vida porque puedes perderlo todo pero la fuerza de voluntad está en ti, es el motor de cualquier cosa en esta vida. Eso quiero que se transmita, va ser minimalista, menos es más, pero va a enfatizar esa emoción.

¿Llevarás sneakers?
Sí, de hecho, con las tuyas (risas) porque son exactamente lo que quiero, ja, ja.

Si las encuentro te las envío.
Es que es lo que quiero con la placa metalizada, tal cual, sí, sí.

Tu intuición ¿por qué candidatos apuesta?
Creo que Amir, Francia, es un buen candidato. Lo está haciendo muy bien, la estrategia la está haciendo muy bien. Tengo muy buena conexión con él y todo el conjunto es muy bueno: la canción es buena, tiene mucho carisma, el escenario se lo come y no es el que mejor voz tiene, pero aquí juegan muchos factores y es el conjunto lo que determina la elección. Al final creo que un artista ha de tener ese carisma, ese enganche, puedes cantar increíble pero si no llegas a la gente te caes en tierra de nadie y Amir le pasa que llega desde el minuto uno.

Barei engancha también a la primera.
Muchas gracias, será por eso que nos llevamos también Amir y yo (risas).

Si ganas has prometido una gran fiesta pero al margen del resultado tienes pendiente una comida con los compañeros de Objetivo Eurovisión?
Sí, eso en cuanto pase. El día 16 estoy llamándoles para ir a cenar con ellos porque les debo desde entonces una cena.



¿Algún restaurante preferido?
Queremos ir a un japonés.

Pero ahí no sirven cangrejitos.
¡Ah! Pero ¿cómo te lo sabes?, te lo sabes todo ¡qué fuerte! No, no habrá cangrejos, pero no deja ser pescadito y este me gusta también.

Tus canciones se han cocinado mucho con ingredientes de esa Cocina Conciencia.
Sí, ese es un proyecto de Fundación Raíces, que empezó siendo mi madre la fundadora junto con mi hermana, que ahora lleva ella las riendas de la fundación, y en la que colaboramos toda la familia y mucha más gente, claro. Y uno de los proyectos se llama Cocina Concienda y lo que hace es que muchos chefs de España, muy conocidos, con muchas estrellas Michelin como Freixa y Adriá, enseñan a inmigrantes sin trabajo no solo a cocinar, a ser maître, o a cortar jamón, sino que tienen una implicación personal, tienen que medio tutelar a esos chavales, es ir un poco más allá. Es un proyecto que empezó hace unos años que se ha ido desarrollando cada vez más y cada vez hay más chefs queriendo colaborar.

En tus videoclips han aparecido algunos de estos inmigrantes como James Abadasky.
En Wildest Horses salieron todos, esta historia es muy larga. Es una canción que dedique a mi cuñado, Nacho de la Mata, que murió de un cáncer cerebral hace unos años, de hecho este tatuaje que llevo aquí en el dedo “amo luego existo” es el último libro que estaba leyendo y es una manera de llevarlo a él en mí. Tenía una conexión muy grande con él, fue un ejemplo para todos los que pudimos disfrutar de él. Marcó mucho las pautas de mi vida y pienso a diario con él. La Fundación Raíces y Cocina Conciencia nacieron con él y perduran con mi hermana y con Wildest Horses fue vomitar las preguntas cuando lo perdimos, ¡por qué alguien con tantísima fuerza, con tantísimas cosa que dar! La muerte nunca se entiende pero a veces se entiende todavía menos cuando hay gente que dices “¡Dios mío! es que tenía tanto que dar tanto al mundo”.

¿Qué dudas existenciales se te repiten a modo de cantinela?

¡Uf! Muchas cosas, por ejemplo, el por qué él no y yo sí. Porque se va una persona así, a lo mejor yo soy menos necesaria en este mundo aunque todos somos eslabones imprescindibles para que todo siga girando. No sé, me sigo preguntando, también, basado en él, por qué a veces nos hace falta una enfermedad como tuvo él para darnos el permiso. Él decía que el cáncer para él había sido la oportunidad.


¿Darnos el permiso para qué?
Para hacer lo que realmente queremos en la vida. En realidad no quiero hacer esto, quiero hacer esto, esto es lo que se espera de mí pero yo quiero hacer esta otra cosa. Es algo que con él me quedó muy claro. Me dije ¡qué fuerte! que nosotros somos nuestro peor enemigo y hasta que la vida no nos da un batacazo tan grande no te atreves a hacer lo que realmente eres, o lo que quieres, o ser fiel a ti, lo de “be true to yourself”, pues ahora voy a ser fiel a mí, a lo que yo considero que a este mundo he venido a hacer, o la misión que tengo, o lo que he venido a aprender.

Una de tus “misiones” es hacer un himno universal al estilo We are the world.
Me encantaría, me encantaría. Me gustaría mucho sería un sueño totalmente cumplido.

¿A quién llamaríamos?
¡Uf! Pues desde Bruno Mars, a Pink, Jessie J, Rihanna…

De momento podemos hacer la cabecera de 'El hormiguero', de Pablo Motos.
¡Ah! Mira, eso tengo muchas ganas de hacerlo, de hecho Super Ranger, que está incluída en el disco, es una canción que le viene muy bien. Si te fijas en El Hormiguero escogen canciones con un toque muy Michael Jackson, todas, de Bruno Mars que es una prolongación de Jackson y de Police. Escogen de ese estilo y creo que es muy buena candidata para ser la cabecera del programa.

Pues de vuelta de Eurovisión, a Pablo…
Se lo diré, se lo diré (risas).
Otro proyecto a corto plazo es para Brequette.
Está Rubén componiendo para ella, yo ahora estoy con lo mío, pero me encantaría. Uno de sus sueños es ser la primera negra en representar a España. Y yo la apoyo al cien por cien, me encantaría que el año que viene fuera ella. Es una artistaza, este año va poder estar conmigo pero no es lo mismo, yo hablo de protagonista, aunque voy a dar un protagonismo a todas las coristas porque me gusta el trabajo en equipo y, aunque sea yo el nombre, me gusta -yendo con las mujerazas que voy- que se las vea, que se les dé su momento de gloria. De hecho, decía antes, que lo que más me apetece de ganar -yo no pienso en ganar pienso en hacerlo bien transmitir el mensaje- es que la única chica que se queda fuera del escenario, Milena, porque me apoya en la voz, en el caso de ganar y tener que repetir la canción, sacarla al escenario. El motivo de ganar es “Milena sal a cantar conmigo”.






















¿Con quién le gustaría a Barei compartir escenario?
Qué difícil, pues… con Rihanna.

La banda sonora de tu vida,
¡Uf! Pues We are the world, es una de las canciones que me encanta.

Un lugar para perderse.
Nueva Zelanda.

¿Qué imágenes de tu infancia escogerías para un videoclip?
Todas las reuniones familiares con música alrededor.

¿“Gracias Javi, un auténtico regalo tu llegada a nuestras vidas”?
Javi es parte del proyecto Cocina Conciencia, es un chef espectacular os lo recomiendo, Javier Muñoz-Calero.

Un mantra que siempre te acompañe.
Solo sé que no sé nada.

¿Sabes lo que le falta a este mundo?
¡Uf! te voy a decir más qué le falta, qué le sobra: rencor.

¿A qué aspira Barei en el terreno musical?
A seguir emocionando a la gente.


 
¿Lanzamos los dados, cruzamos los dedos y "haremos lo que podemos" en Estocolmo?
Sí, hay una frase, uno de los mantras que me acompaña gracias a mi chico que es: “hacemos lo que podemos”, siempre. Y creo que ese es el éxito en la vida, el dar lo mejor de ti y hasta donde puedes, eso es éxito. El desapego del resultado es importantísimo y creo que mientras des todo de ti ya eres exitoso en la vida.

Toda la familia se desplazara a Estocolmo para disfrutar de tu éxito, ¿te llevarás a tu amor del “güeno”, tu perrita, Duna?
No, pobrecita está muy mayor y ya veremos si llega a Estocolmo.




 


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