viernes, 13 de mayo de 2016

Manuel Orta echa el resto cantando a Moyares

Texto: Noelia Baldrich / Fotos: Manuel Orta.







Lleva más de media vida encima de un escenario, tres décadas, y, echando cuentas, a disco por año. Hombre de camino, de paso firme y despacio, empezó a los seis años ganando un concurso de cante flamenco en su tierra, Los Palacios. El niño de Orta lo apodaron, como heredero de Salvador, El Abuelo, todo un personaje en el pueblo. Con el tiempo, el chiquillo saetero que llevaba el flamenco en los huesos, se convirtió en uno de Los Ruiseñores de Los Palacios. Dos discos con el grupo le bastaron para convencerse que podría Sólo forjar La Historia de un mito, atesoraba ya numerosos primeros premios. Un auténtico jilguero de Grandes Éxitos (1, 2, 3) que atraviesa diferentes generaciones celebrando el 20 y 25 Aniversario entre 50 Sevillanas de Oro, pasodobles, rumbas, milongas, coplas…, diferentes palos siempre con ese fondo flamenco. Su popularidad llegó con Corazón de Madera, disco de oro, tras vivir la Fantasía de un Loco Corazón. Borracho el palaciego de sumar álbumes cada año -A mi padre, Canta a Julio Iglesias- decide edificar Castillos de coraje para dar vida a un Corazón de Acero en tiempos de peteneras. Y aún Con los pasos cambiaos, no se cansa de luchar. Sus obras, de Toda una vida, quedan grabadas más allá del oro de sus discos por Alma y A mi madre. Es en los surcos de la solidaridad, “Así soy yo, Orta de ternura”, donde su fandango valiente siempre echa un capote a los más necesitados o a los niños con síndrome de Down. Obras en acción; furgonetas repletas alimentos, actos benéficos que el cura de Los Palacios agradece bendiciendo su sueño, una capilla en su finca para las celebraciones sagradas de la familia. Así que, este hombre que con Dios se acuesta y con él se levanta, que ya nos confesó Yo tengo un Dios, solo tiene un propósito: vivir en paz al compás de su cante. La música es su vida, Cantando, siempre cantando, con “Pasión y fuego”, haciendo dúo con Chiquitete, María Jiménez, India Martínez…, entonando por Rocío Jurado, Pantoja o Bambino. Peregrino andaluz, que recorrió toda España con “Voces y Aires”, incluso árabes con Salamakú, lleva consigo el áurea de hombre bueno, la inocencia de un crío que llora enseguida y es capaz de emocionarse 20 veces al día. Asegura que quien quiera dar con él se dirija a Los Palacios, del que es Hijo Predilecto. Hoy, pero, el ruiseñor ha volado hasta Barcelona para que la mata de su quejió agarre aquí de nuevo. A su vera el aire sabe a mil cosas pero sobre todo a Ecos del Rocío. Su último disco, ¿¡30!? nos saca a bailar una vez más por sevillanas y acabando la primera ya nos tiene encandiladas, Manuel Orta...Canta a Miguel Moyares (2016, Fods Records). Acabo de hacerles un paseíllo por la Real Maestranza de un cantaor que se ha convertido en un espada de las sevillanas. Un legendario maestro, una voz predilecta, que marca las diferencia con una estocada de arte, pellizco y talento. Ole, por tu valentía Manuel Orta, ciclón de tronío flamenco.





Verás Manuel que siendo un homre de fe, la entradita ha sido de la misa la mitad de tu trayectoria.
Me has matado. Lo has dicho todo, (se emociona). Ahora mismo no digo nada, has dicho cosas muy importantes de mi vida.

Treinta años en la música dan para contar y cantar mucho.
Treinta años no son nada, algo así dice el bolero, lo importante son momentos como este, que el corazón y la mente viven con tanta sensibilidad. Que sin conocerte, ni haberte visto nunca, consigas emocionarme escribiendo sobre mi vida… ni yo lo habría escrito tan bien.

(Silencio)

Perdóname que siga emocionado, pero es que me has pegado una estocada grande. Me has "partío".

Y cuando la vida parte a uno ¿a quién se agarra Manuel Orta?
¿Agarrarme? A quién me he agarrado yo siempre, a cualquiera, al más necesitado, al que está en la calle. Ahora mismo hemos estado con una muchacha italiana, que estaba tirada en la calle con el perro, y le hemos dado unas moneditas mientras ella seguía agarrada al animal. Me he quedado mirándola y me he acordado (se le hace un nudo en la garganta) cuando iba a buscar a personas así, tres veces por semana. Iba con un compañero a buscar a los que no tenían cama, a los que vivían en la oscuridad. Los llevaba a una escuela de vida, algunos me llamaban "Padre". Todos se querían venir conmigo. Venía sensible ya y escucharte… Te puedo decir que me han entrevistado los más grandes y tú me has clavado una estocada grandísima, no sabía que sabías tantas cosas que yo no quiero contar. Has dicho cosas que sabe muy poca gente.

¿Llevas esa cruz de palo tan especial?
Sí. Esta la hizo mi padre en la cama antes de morir. Es un palo, lo llevé al joyero y lo remató en oro. También está medalla de la Asociación Sed de Dios Vivo, con la que sigo colaborando llevando comida, etc. Y la Virgen del Roció, es un premio de Almensilla, me lo entregó César de los Morancos.

¿Y esa pulsera de guitarra tan original?
Me la regalaron en un concierto. Llevo también (saca del bolsillo) una medalla que me hicieron una gente del Rocío.

¿Es tu amuleto?
Es uno de ellos. Mis amuletos los tengo prestados a personas enfermas y a gente con problemas gordos. Tengo prestado el “clavito del Señor” y un Cristo bendecido por el Papa.

Te hiciste con él gracias a una periodista poco avezada.
Ja, ja. Fue en un programa del Canal Sur, una presentadora que me puso nervioso porque me cortó dos veces en la entrevista y me sentí mal. Acabé muy angustiado y me fui hacer una revisión a ver qué me pasaba. Me tomaron la tensión y la doctora, Ana, me dijo: “Manuel coge esto, estuve con mi madre viendo al Papa y te lo regalo”. Y esa noche acabamos con todos los médicos a la hora de cenar, abriendo sus tuppers -cada uno traía lo suyo-, y ahí estrené yo las sevillanas El Hospital.

¿La Biblia siempre en la maleta?
Perdona, tú vives en casa y no me he dado cuenta (risas). En este viaje no la he traído porque la maleta es muy pequeña y como no facturaba, pero mi oración no falla nunca.

¿Qué le pides?
Tengo una capilla en donde le doy gracias, y pido ahora que tengo un hermano enfermo, el mayor. Y por la familia. El Cristo que tengo prestado lo he dejado a un señor que me contrató para la Feria de Mairena. Ese mismo día me dijo que tenía a su madre muy enferma y le di el amuleto, pero para que me lo devuelva. Fue el que me dio la pulsera.

El niño de Orta, saetero de Los Palacios, cantando a la voz de la saeta en Sevilla, Pepe El Perejil, menuda faena.
Es un himno de lo que es una saeta en Sevilla: un balcón una voz desgarrada y dedicada a un hombre como era Pepe, muy amigo mío, y Dios se lo llevó porque quiere lo bueno. Miguel Moyares me lo propuso y dije “¡hombre!”. Fíjate que poner este tema nuevo, de un palo poco oportuno para abrir el disco, con todos los temas de Moyares, deja ver mi rebeldía y mi mentalidad. Lo pusimos y ha encantado. Me ha llamado su mujer, sus hijos diciéndome tantos piropos bonitos, y Sevilla entera.

Sus saetas se deben añorar en El Quitapesares, taberna que regentaba en Sevilla.
Sí, el otro día estuvimos en Sevilla pero estaba cerrado.

¿Manuel Orta ha echado el resto en este disco para dedicárselo al gran Miguel Moyares?
Este disco es un reconocimiento a Miguel Moyares es una manera de decirle “Gracias”, además, de darle un abrazo.

Y Moyares te dedica unas bonitas palabras. En ti ha encontrado “esa gran actitud de los grandes artistas para siempre hacer las cosas bien hechas”.
Repaso muchas veces los temas y cuando veo que puedo hacerlo mío es cuando decido incluirlo en el disco. Miguel tiene ¡una facilidad en la pluma! Yo también compongo, y me dicen que lo hago muy bien, pero seré tan humilde que pienso que hay gente que compone mucho mejor que yo, y me paro. Miguel me tararea un tema y se lo cojo. Lo importante es estar aquí, que la gente te diga cosas bonitas, eso te llena de satisfacción y te da fuerzas para seguir luchando.

Incluyes grandes temas de toda una vida, ¿con los años se lidian de otra manera?
Claro, varía mucho. Con los años le sacas otros matices, nuevos totalmente, pero nuevos, nuevos. Así soy yo. Me gusta la música, vivo por la música, lo es todo para mí. Es la que me da lo que tengo, y de comer, y de seguir en la carretera sin dormir y sin comer, aunque hoy he comido muy bien.

Te gusta el vino, aprovechando que cantas Borracho.
Una copita, cae muy bien...,cuando hay que bebérsela, hay que bebérsela. Y dos, también, lo que pasa es que entonces viene la tercera y a la cuarta va la vencida (risas).

¿Y has frecuentado las malas compañías, como el tabaco?
Yo es que no he fumado, yo no sé de dónde Miguel ha sacado el tema En lo bueno y en lo malo dedicado al cigarro. Le canto al tabaco y parece que le esté cantando a un amor que me está matando.

Para empezar un amor nada mejor que sacar a una mujer a bailar sevillanas.

Sevillanas mías como Voy a sacarla a bailar, La puerta la tienes abierta o Llévatela y ahora ha venido Tribilitrán, que es una apuesta entre dos amigos diciendo “te apuesto a lo que tú quieras que la saco a bailar y acabando la primera ya la tengo enamorá”.

¿Funciona?
Me ha pasado con Ana. Me la presentó un amigo, la vi bailar y dije: “Esta niña es para mí”. Baila muy bien.

“Dice el doctor que el corazón no duele”, ¿tú qué dices, Manuel?
(Se arranca a cantar) 
“Y a mí me duele el corazón de querer a quién no me quiere, y a mí me duele de amor. Se me cruzó en mi camino, maldito sea mi destino que me dio para tanto amarla. Tabernero echa más vino a ver si puedo olvidarla. Que no me gusta el vino, que no, que no, pasito a paso, sorbito a sorbo, pero maldita sea para que bebo para olvidarla si yo me muero por ella.”

Entonces, el corazón duele.
Mi corazón es el de un niño, me pega pellizcos a veces y me dice: “Manuel tienes que hacerte más duro, que te abres mucho y enseguida te conocen”. Pero digo “qué le hago yo, si yo soy así”. Tengo un fandango que dice: “A mí me dice mi corazón que no tengo que ser tan bueno, a mí me dice mi corazón. Yo lo escucho y me resisto, y mi corazón se queja y hasta me pega pellizcos”.





Títulos de tus canciones a ver que te sugieren, ¿te parece?
Vámonos.

La fuente de tu inspiración...
Esa persona con la que me levanto y me acuesto, como es Ana. No paro de decirle piropos. “Es la fuente de inspiración mi vida”.

Menos mal que me desperté…
Esta noche me quedé dormido enseguida porque estaba reventado, ja, ja. Esa es una sevillana bonita donde hay una tertulia en una taberna en vísperas del Rocío, siendo tan rociero y devoto de la Virgen, que se te mete en la cabeza que el Rocío se ha acabado y te despiertas diciendo: “La leche, menos mal que es un sueño esto” (Se arranca marcando el compás con los nudillos en la mesa) “Y a tu puerta no llegaba más que quise correr, y a tu puerta no llegaba, menos mal que me desperté y tan solo lo soñaba”.

En lo bueno y en lo malo… ¿quién siempre está A tu vera?
Mis hijas están siempre conmigo en lo bueno y en lo malo, y ahora mismo esta mujer (mira a Ana). Ella me trae por las mañanas el limón calentito con miel y después me dice: “Mi amor me quedo un ratito más contigo para darte más calor y te hago una tostada con mermelada…” (risas de complicidad).

Mucha complicidad con tus seis nietos.
Sí, mis nietos: Eduardo, mi Lucía, Carmen, Daniela, Manuel y Antonio Manuel.

Con tres hijas, por cierto, muy guapas, ¿cómo canta uno a El Maltrato?
El primero que cantó al maltrato fui yo, echa para atrás y mira la fecha. Fue con una sevillana: “No es de hombre bien nacido el hombre quien le pega a una mujer, ni buen padre, ni buen hijo que su madre fue mujer y ella es quién lo ha parido…” Luego vino otra que trataba de dos consuegros hablando, Por defender a una hija: “Esa que va ser tu nuera es el ojito derecho de su padre y de su madre y la quiero más que a mi vida y esa no me la toca nadie”.

Quien te trata muy bien es el respetable, Mi Público.
No te lo imaginas. Mi público para mí es todo. Es el que me da la fuerza para seguir para adelante. Me da tantas cosas. Ahora que hemos estado en Estepona, en Huelva, en Jerez, me tiraban de la manga, no me dejaban cantar en la Feria de Abril, en Mairena, en donde hemos ido ha sido… Cuando veo cómo me quieren pienso que el día que no me quieran, no sé, no sé lo que haría. Mi público es todo para mí. Dice: “Hoy quiero yo dedicar todos los sueños que se hicieron realidad, todos los años que estuve luchando para que estuviese mi voz a tu lado, poder cantarte en este escenario y regalarte mi aplauso, a ti mi público… Hoy quiero dedicar al público que tengo en este día la voz de mi cantar …también te hago dueño vente conmigo si quieres viajar”.

La carretera…
Hay una sevillana dedicada a la carretera que es preciosa. “Despacito y buena letra párate un poco a pensar, planta los pies en el suelo que antes no vas a llegar por ir más ligero”, Las manos al volante.

No juegues con la vida…
No juegues con la vida que te puede ganar, que te crees que eres todo y en un momento estás en el suelo. Hay otra sevillana Lucha por la vida que es un mensaje para la juventud, es de un autor que me hizo el fandango y pusimos una música bonita con Felipe León.

Lo mejor de tu vida…
Me lo he llevado yo (risas). Lo mejor de mi vida, si te fijas la mayoría de temas de Julio Iglesias eran de Manuel Alejandro y este tema también… “Tu experiencia primera me lo he llevado yo…” Es un amor primero y en este caso lo mejor de Ana creo que me lo llevado yo (risas).



Miles de recuerdos…
Yo un día le canté a eso, a miles de recuerdos míos. Hay tantos… de mi niñez, en la calle donde vivía había tres panaderías, olía en Navidad a polvorón y en Semana Santa a torrijas… Donde yo le quitaba las llaves del delantal de mi madre, abría el portal y me registraba la chaqueta y me regañaba… Jugando a la pelota con los amigos y comiendo tortas…

Tengo miedo…
A que se acabe esto, que mi gente, mi público no me quiera. Si dijera tantas cosas que me dan miedo… Pero el miedo más grande que no me quieran como me quiere hoy la gente. Mi público es lo más grande que tengo, los que vienen a mi concierto, los que pagan una entrada… Tengo miedo que eso se acabe. Escuché a Valderrama el otro día y es verdad que uno -el cantante- no se retira, se muere.

















Voy a morir cantando...
Exactamente. Si a pesar de los años sigues enamorado de la música y ves como te quiere todo el mundo, puedes cuidarte para seguir hasta que venga el de arriba y diga “vámonos, tienes que cantar allá arriba”.

Así soy yo… Como Orta que me llamo...
Tú has empezando diciendo como soy yo, así soy, soy el más sencillo del mundo.

¿Acabamos con un fandango valiente?
Muy bien (Se arranca): “Le eché de comer a un perro callejero, yo le eché de comer y, arrastrándose por el suelo, a mis manos vino a lamer. No he visto perro más bueno”. 
(Y continua cantando en bajito un fandango improvisado) “A media voz no puedo cantar, que tengo que cantar en mi tono, sino no puedo respirar. Me ha dicho Toni que no cante fuerte porque me van a escuchar, la entrevista la vamos a dejar a medias pero a fuera ahora te voy a cantar”.

Ahora me has partió tú, maestro.






miércoles, 27 de abril de 2016

Morat, y la matemática de su música.


Texto: Noelia Baldrich / Fotos: Morat





Son nuestra nueva adicción musical, pues tal parece que nos hemos acostumbrado a ellos En un solo día. Los conocimos de la mano de La Chica Dorada, pero iba ser Paulina Rubio quien jugará las cartas de esta banda colombiana. Mi nuevo vicio, su nuevo single, venía firmado por un joven cuarteto de Bogotá que hasta entonces tocaba en un bar chiquito, La Tea, cantando a Bacilos. El huracán mexicano, que arrasa por donde pasa, decidió quedárselos un buen rato, de sol a sol, en los Ángeles, para la grabación del videoclip y, a partir de ahí, cada día más “views”, doble platino digital en España y más fans viciadas. Y no cuestión de suerte que hayan sido escogidos por la estrella rubia, su música resulta fresca, contagiosa, de espíritu alegre, pero cruda y con un corazón que late. En este mar de estilos, tal vez pescamos algo de pop folk acústico pero sin reglas para darle al sentimiento carta blanca sin anestesia: “Ese beso perdido marcado en tu copa que nunca encontró su camino en mi boca”. Ellos se encontraron de bien chicos y ahora en la veintena combinan las notas con la carrera: Arquitectura, Ingeniería industrial, Business y Derecho. Una vez más parecen que se acoplan bien las materias. Arquitectura para proyectar una propuesta sólida, Ingeniería Industrial para evaluar de la industria la mejor oferta –cuando Universal y Warner los tentaban, menudo dilema -, Administración para cuando llegue la plata sea Malta S.A quien reparta a partes iguales la tarta y Derecho para defenderse de los cantos de sirena del sistema. Ellos han entrado cantando en el panorama español por la puerta grande: dos noches de Cadena 100, en la Gala de GH Vip, sin olvidar de pasar por el Retiro y las calles de Madrid. Han hecho dúo con Abraham Mateo y componen para Baute y Cali y el Dandee. Este último, El Capo Mauricio, colabora con el disco que lanzan el próximo 17 de junio, el día que vio la luz la Pau-Latina. ¡Qué la mágia siga viva!, teniendo a Harry Potter en la banda. Mientras, tocan madera, la de su EP ya editado, Grabado en Madera, del que se extraen cuatro temas entre ellos: Di que no te vas, Cuánto me duele. Quiero contarles un secreto que es bueno que sepan, en el álbum hay un tema de uno de sus papás Yo más te adoro y me chivan otro, Ahora que no puedo hablar, y hasta ahí puedo decir, pero que no les quepa duda que van a quererlos por sus canciones. Mientras un par de anécdotas: La vecina del 402 del edificio Chicó Navarra, al norte de Bogotá, donde ensayaban, llamó más de una vez a la policía para que huyeran en estampida. A ella le deben su sonido acústico y vayan a saber si también les inspiró su pegadizo single Cómo te atreves, con más de 6 millones de reproducciones y que suena en las ondas. Y la segunda: se han bautizado con el nombre de una finca familiar, la morada que ha acunado a la banda. ¿Descifran ya sus cartas? Son los embajadores de la música colombiana, la banda revelación del momento: andan diciendo por la calle que son Morat,  y están volteando España.




































Su música seduce a apostar, ¿cúal es su baza?
Simón Vargas: Es una mezcla entre dos cosas. Uno, letras con las cuales la gente se siente identificada con situaciones que les podría llegar a pasar o que les han pasado a muchas personas y, dos la forma en que nosotros cantamos las canciones, porque como las cantamos los cuatro es medio griterío, la fogata, todo el mundo cantando. La gente tiene ganas de cantar, de que se tienen que unir al coro y, entre esos dos creo que llega más “duro” la música.

Juan Pablo Villamil: Considero que dentro del pop nosotros intentamos poner especial cuidado a las letras que hacemos. Y sobre todo nosotros tenemos acá un grande en las letras que es Isaza, sin duda. La idea de estar realmente pendientes de una buena letra en el pop como que me parece que es un factor un poco diferenciador.

Isaza te sirves de grandes referentes para escribir.
Juan Pablo Isaza: Sí, pues al fallar intentado imitar a Sabina creo que salen cosas interesantes. Para mí Joaquín Sabina es Dios.

Y Jorge Villamizar de Bacilos.
Juan Pablo Isaza: Sin duda, Bacilos es más referencia en cuanto a sonido y en cuanto a lo que inspira con este sentimiento de querer participar y querer cantar. Quisiera aportar algo referente que no habíamos dicho nunca en las entrevistas porque son cosas más técnicas pero a la hora de componer nosotros nos fijamos en algo que la gente seguramente no ve apenas escuchar las canciones y es que, sí hay un componente artístico de inspiración -que me salió esta melodía, que quise decir esto- como el lado espontáneo de la composición, pero, sin embargo, le ponemos mucha atención a la matemática de las canciones. Nosotros respetamos mucho una estructura, que puede variar, pero que son pequeñas reglas o guías, de tal manera que sea más fácil para el oyente participar en la canción. O sea, que si viene el coro acá que no pase mucho tiempo de estrofa y pre coros para que llegue el segundo coro porque entonces el primer coro no va generar recordación. Esto lo pensamos mucho. Y en cuanto a las letras también pensamos qué tal fonéticamente son las palabras, cómo cantables son. Por ejemplo, en Cómo te atreves decimos la palabra “cenizas” un vocablo que en España es muy problemático, y no teníamos ni idea y, llegando acá, creo que nos arrepentimos un poco porque fonéticamente es menos cantable, más complicada. Nosotros pensamos en eso, es muy importante, la gente no se da cuenta y no tiene porque enterarse. Estamos revelando los secretos de Morat.

¿Letras autobiográficas?
Juan Pablo Isaza: Muchas sí. Creo que la gente debe pensar que somos unos pobres que lloramos en la ducha todas las mañanas pero no, pienso que cuando uno es joven es el momento para estar sintiendo cosas. Yo quiero llegar un punto en mi vida, va a sonar poco romántico, en que uno se estabiliza y ya deja de sentir esta montaña rusa de sentimientos, uno se centra en su mujer sus hijos, etc., pero ahorita es la época de estar para arriba y para abajo con un montón de cosas.


¿El 17 junio está previsto el alumbramiento disco?
Alejandro Posada: Es la idea.

Día en que nació Paulina, ¿no es una casualidad?
Juan Pablo Isaza:
Me sorprende un poco que te hayas dado cuenta… Mentira no teníamos ni idea (risas).

Simón Vargas: Nos acabamos de enterar.

Juan Pablo Villamil: Creo que fue un complot de la disquera.

Juan Pablo Isaza: Ahora, ya tenemos una excusa para llegar a Paulina y decirle “te tenemos un regalo de cumpleaños”.

Paulina os ha abierto las puertas con vuestro tema Mi nuevo vicio, volvéis con fuerza con Cómo te atreves. ¿Cómo encajáis este reconocimiento tan repentino?
Juan Pablo Villamil: Pienso que aún nos queda un trabajo importante de asociar la canción a nuestras caras.

Juan Pablo Isaza: Sí, la gente conoce mucho más nuestra música a lo que nos conoce a nosotros. Es el reto, la meta. Un ejemplo de esto es que nos pusimos a cantar en Callao las canciones nuestras, como unos guerreros, el día después de llegar. Fueron los de Universal que nos convencieron porque querían tener material para redes sociales. Nosotros, con mucha vergüenza, sacamos los instrumentos en Callao, en el Retiro, en muchos sitios emblemáticos de Madrid, y nos pusimos a cantar las canciones, sobre todo, Cómo te atreves y nos llevamos una sorpresa impresionante y es que la gente reconoce la canción en la calle. Nosotros pensábamos cuál era la probabilidad de qué haya alguien qué fortuitamente pasará por acá que la conociera.

Juan Pablo Villamil: Sí, lo pensábamos y decíamos cómo de cada 15 cuántas personas sabrían…

Juan Pablo Isaza: Empezamos hacer como matemáticas del tema para que alguien acá esté cantando mis canciones, por los menos una de cada diez personas que está acá se la sabe, no sé. Pero no tenían ni idea quiénes éramos nosotros, creo que muchos pensaban: “ah están cantando la canción de ese grupo…”

Juan Pablo Villamil: ¡Qué buenos imitadores son!


Ahora no hay discográfica que se pregunte “kien es morat de ke se trata esto”.
(Risas)
Juan Pablo Isaza: ¡Ah! sí. Apenas salió lo de Paulina creo que fue la oleada de “haters”, no necesariamente que nos odiaran, simplemente, gente que decía “Paulina por qué con ellos y no…” con Juan Magán, por ejemplo.

La canción es vuestra.
Juan Pablo Isaza: Sí, pero a la gente le es indiferente, por qué con estos colombianos que ni idea, de ahí sale “de qué se trata esto”.

Vamos a tratar el nuevo disco ¿cuántas y cómo son las canciones que le dan vida?
Simón Vargas: Hay dos cosas que tiene este disco que para nosotros son muy importantes. Uno, es el hecho de que el disco cuenta una historia, entonces las canciones están organizadas de forma cronológica. Tiene una historia en cuanto a un amor, entonces es como la cronología de un amor, desde que la conoces y te enamoras…

Juan Pablo Isaza: De hecho, muy probablemente por ahí va estar el nombre rondando por el tema: “Cronología de…” Aún no lo sabemos.

¿Las canciones las tenéis?
Morat (al unísono): Sí

¿Cuántas serán?
Juan Pablo Villamil: Sorpresa.

Juan Pablo Isaza: No, sinceramente, hay una canción que está aún en duda porque puede que se aplace para una siguiente edición del disco para que sea con un artista español.

Hay una colaboración de Cali y el Dandee.
Simón Vargas: Sí, con Cali y el Dandee tenemos una que es una balada increíble que se llama Mil tormentas, eso te lo podemos adelantar. Y, a parte de la historia de amor, al mismo tiempo tiene otra historia paralela y es que este álbum, a diferencia de la mayoría de los álbumes que compone una banda, se ha compuesto de retazos de lo que hemos compuesto como Morat a lo largo de los años. Entonces no es como el disco de Mumford and Sons, por ejemplo, que componen durante tres meses, graban durante otros tres, sacan, hacen tour de seis meses y volver a empezar. No. Lo nuestro tiene canciones que se compusieron hace… Mi nuevo vicio tiene como tres, cuatro años y las últimas canciones tienen tres meses, entonces, en el disco además de contar todo lo que quieras sobre amor y desamor, etc., está la historia de cómo sonaba Morat, y cómo ha ido cambiando y de cómo hemos crecido nosotros durante estos años.



















El sonido ¿es muy crudo, acústico, eléctrico?
Juan Pablo Villamil: Tiene de todo.

Juan Pablo Isaza: Empezamos todos con la idea del sonido acústico y tal, pero, voy a decir algo un poco fuerte, pues aburrirse es un poco fácil.

Simón Vargas: ¡Ah! si poder meter una guitarra eléctrica.

Juan Pablo Isaza: Es que es eso el sentimiento puede con una guitarra eléctrica y hacer algo distinto.

Alejandro Posada: Mi caso coger la batería en vez de un cajón.

Te vemos Alejandro con la batería y con una pandereta en los pies.
Alejandro Posada: Sí, hago muchas cosas al mismo tiempo, antes era solo cajón y ahora puedo hacer muchas cosas más, es mucho más entretenido.

Juan Pablo Isaza: Mi nuevo vicio, Cuánto me duele y todas estas canciones que salieron al comienzo estaban concebidas para ser tocadas con un cajón, no tocar la batería, nunca, fue después que dijimos en el directo “esto no puede seguir así” toca meter batería porque hay que subir “la cañaña”. Tiene que tener más “cañaña” el show.

Hay una evolución sonora.
Simón Vargas: Sí, es algo que me parece brutal la diferencia de sonido del principio y el después. Tendremos que decir cuáles son las que primero compusimos y cuáles son las de después, aunque va ser evidente.

Juan Pablo Isaza: Tengo un poco de angustia cuando la gente escuche porque a mí me ha cambiado la voz. Sorprendentemente, parecen dos cantantes. Si uno mira Mi nuevo vicio versión nuestra y mira una de las últimas que grabamos que se llama Ahora que no puedo hablar parece cantado por otra persona.

Curioso es, tal vez por la afición de Simón a la lectura, que los videoclips están inspirados por la buena pluma. Cómo te atreves sigue el hilo de Autopista del sur, de Julio Cortázar, y en Yo más te adoro participa el escritor colombiano Luis H. Aristizábal, vídeo que, por cierto, que no he podido ver.
Simón Vargas: Es que ese vídeo no ha salido. Lo que pasa es que Luis H. Aristizábal, que es un tuitero gigante en Colombia, es el padre de mi novia. O sea, a él le gustó mucho nuestra música desde hace tiempo…

Juan Pablo Isaza: Pero no está “sesgao” en absoluto, ja, ja, No hay sesgo para nada, si Simón fuera el ex novio igual le gustaría (risas).

Al resto ¿les ha flechado cupido?
Juan Pablo Isaza: Sí, sin duda.

Alejandro Posada: Sí, claro.

Hay dos mujeres que los tienen locos: la vecina del 402 ¿ya le han dedicado una canción?
Juan Pablo Villamil: No, va a salir en los agradecimientos del álbum.

Alejandro Posada: Sí, eso ya lo decidimos (bromea). 

Juan Pablo Isaza: Sin embargo, le mandamos una revista en la que salimos hablando de ella, firmada.

Hay otra, la propietaria del sujetador 32B, a la que andan buscando.
(Risas)
Juan Pablo Isaza: De hecho, es una historia bonita. En la historia de la banda nos han llegado dos sujetadores y, hasta el día de hoy, creemos que es la misma persona que se gasta todos sus sujetadores en nosotros y nunca lo encontramos.

Juan Pablo Villamil: Es tímida.

Juan Pablo Isaza: Yo tengo uno colgado en mi cuarto y Simón tiene el otro. Tengo un cuadro de John Lennon y un sujetador.




















De los vídeos acústicos ¿alguno grabado en La Morat?
Alejandro Posada: Bastante cerca. Fueron grabados en Chía, en las afueras de Bogotá, en una casa también vieja.

Simón Vargas: Hubo uno que estuvo rodado en La Morat, justo cuando estábamos empezando, pero ya no existe.

¿Qué les duele de esta vida?
Simón Vargas: Pues, es que a mí me duele todos los días todo el tema de la crisis migratoria, me parece demasiado, me entran ganas de llorar cada vez que veo fotos de los inmigrantes cruzando el mar, me parece demasiado agresivo.

Alejandro Posada: Creo que a todos, es horrible.

Juan Pablo Villamil: Pues, si hablamos de una problemática general pues yo iría también a la de mi país, Colombia.

Juan Pablo Isaza: Si están pasando cosas pesadas…, escasez de agua en la Guajira, por ejemplo, que es una zona muy seca de Colombia. El tema con la indecisión del proceso de paz que tiene al país dividido. La politización de la paz que es horrible. Hay una gente que apoya al Presidente y que dice que en efecto seria firma la paz y otra que es muy pronto y que los términos no van a ser duraderos para el país.

Juan Pablo Villamil: No tomamos bando pero lo más horrible es que la gente de Colombia dice que si uno no está de acuerdo con el Presidente de ahorita es que no quiere paz y eso ¡no tiene nada que ver! Es una manera de politizar la paz.

Han tenido que familiarizarse con expresiones políticamente correctas en España como “mucha mierda” (suerte), buscando propias de su Colombia ¿Qué les pone bajo de nota? (triste).
Juan Pablo Isaza: Cuando algo sale mal en un concierto. La vida de un artista es un poco “triste” porque, aún cuando no estás decepcionado con uno mismo, estás triste porque pasó x cosas, como irse la luz en un concierto que nos ha pasado -que uno no controla- pero igual uno tiene que estar feliz porque sino todo empieza a ser peor, pero cuando uno se baja descarga toda esa mala energía que llevaba puesta y es horrible. Sobre todo cuando algo no sale bien en un concierto porque nosotros ensayamos mucho y nos preocupa mucho la imagen.




Juan Pablo Villamil: Además hay una cosa que es intentar uno esconder la cara de estrés cuando está saliendo y es terrible, terrible. Es muy duro.

¿Se acostumbraron a Madrid En un solo día?
Simón Vargas: En un solo día no tanto porque el horario te da duro pero digamos que en unas cuantas semanas.

Juan Pablo Isaza: La experiencia está mutando. El primer mes es como de turismo, ahora está mutando a ser un poco más tranquilo.

La comida ¿qué tal?
Morat (al unísono): Increíble, nos encanta.

¿Qué echan de menos de su Colombia?
Juan Pablo Villamil: Las personas más cercanas a nosotros.

Isaza ¿no extrañas a tu perra, Malta?
Juan Pablo Isaza: Mucho, mucho, si a cada rato pido que me manden fotos y vídeos. Extraño el escritorio en que nosotros trabajamos. Es horrible, en el piso que estamos viviendo en Madrid nos tocó coger una mesa comedor de una sala y poner ahí los equipos, tenemos el estudio casero.

Al piso ¿se acopla, también, su mánager, Pedro Malaver?
Alejandro Posada: Sí, sí, está Pedro, también.

Tus letras, Isaza, se acoplan muy bien, Lo que no dejaste al no volver para Lucas Arnau y Baute.
Juan Pablo Isaza: Esa es una canción que compuse junto a otra gente, lleva unos seis meses.





















El 14 de mayo cita mayor en La Primavera Pop.
Juan Pablo Isaza: El otro día pasamos por la plaza Mayor y ¡qué nervios!

Alejandro Posada: Sí, pensamos en cuánta gente podía entrar…

Simón Vargas: Hicimos cuentas, y después buscamos y no nos dieron, ja, ja.

Juan Pablo Isaza: Exacto, nos entró como una bofetada como diciendo “oigan vamos a estar aquí cantando en 15 días”.

Aficiones.
Juan Pablo Villamil: Fútbol.

¿Equipo?
Juan Pablo Villamil: Colombianos.

Simón Vargas: Libros.

¿Uno?
Simón Vargas:
 De Yukio Mishima, La muerte en mitad de verano.

Juan Pablo Isaza: Yo soy fanático de los equipos de música, micrófonos, etc.

Tengo entendido que la plata la destinas a ello.
Juan Pablo Isaza: Toda, toda.

¿Alejo?
Alejandro Posada:
Soy muy fanático de lo que estudio, de la arquitectura, todo el tiempo estoy leyendo revistas del tema. Ahorita, que veíamos por acá miraba por la ventana. Estuvimos en la Catedral de Sevilla y me fascinó y ojalá pudiéramos acá tener tiempo y visitar La Sagrada Familia, me encantaría.

Uno de los escenarios que le gustaría tocar es el Anfiteatro Red Rocks, Colorado.
Simón Vargas: Sí, me encantaría, para mí es el escenario del mundo.

En España tenemos algo parecido, Starlite de Marbella, también es una cantera, y con encanto sobre el mar, Cap Roig.

Simón Vargas: ¿En serio? ¡Qué maravilla! ya me tiene loco.









jueves, 21 de abril de 2016

Barei:"El éxito es dar lo mejor de ti y hasta donde puedes".

Texto: Noelia Baldrich /  Fotos: Barei






Creadora independiente, artista ahora Universal y en menos de un mes nuestra voz eurovisiva. Esta compositora y cantante madrileña de raíces conocidas, atesora 15 años de trayectoria musical, primero en la lengua de Cervantes y ahora en la Shakespeare, -y déjense de polémicas que se celebran los 4 siglos de la muerte de ambos y su propuesta Say Yay enriquece la imagen de una España corta de lenguas. Ella presume de ser rica en notas y vivencias musicales fruto de la casualidad y la causalidad porque todo lo que ha acontecido en su carrera ha sido como lanzar los dados, de ahí el título de su énergico disco Throw The Dice (2016, UniversalMusic). Si se dedica a la música es por su madre que tras escucharla con 14 años a lo Mariah Carey, apostó por ella. Si ganó el festival de Benidorm, en 2001, es porque a lo tonto hizo unos coros, forma dúo con Dos Puntos y el primer puesto quedó anulado por un tema ya editado. Y si su primer disco nace, aunque no ve la luz, en Miami, es por unas vacaciones improvisadas. La misma jugada se da con Eurovisión, es nuestra candidata después de que un miembro de su anterior equipo la presentará a sus espaldas. Ahora bien, una vez metida en el tablero de las tablas la suya es una carrera de fondo con estudios de canto, guitarra y piano y un Billete para no volver (2011) a arquitecta de interiores, su Another’s Life. Y es en ese Point of no return cuando comienza a dejar, con mucho Sacrifice, su huella. Primero encadenada a otros, Encadenada a ti para Malú, para Edurne, May J, boysbands, hasta para la Champions League y la serie Velvet y, luego, para su propia cosecha. Single to Single a modo de hit y sin discográfica que la amparase, sus temas comienzan a cabalgar como Wildest Horses en el Kingdom of Paradoxe digital superando los 2 millones de visitas. Pop americano con toques de música negra que responden a un grito de guerra: “I will Play my song and never let you down”. Se viene arriba y a los que intentaron encorsetar su vida les dedica Foolish NaNa, pura ironía a tanta habladuría. Junto Rubén Villanueva, su productor y su yang, al que dedica You fill me up, encuentra los compases para luchar, los acordes de superación y armonías alegres para crecer como artista y dejar de vivir en un Jump the gun. El discurso multicultural y universal de sus letras se cuece desde una Cocina Conciencia que sintoniza y sincroniza hasta la última nota con el lema de Estocolmo “Come together”. Solo, el silencio de una ausencia, la de un Querido amigo, su padre, al que hoy si pudiera le escribirá en una carta I don’t wanna lose you. El 14 de mayo en Eurovision Who play the drums? Sin duda, los eurofans harán ruido para que gane ella, de nombre exótico, como el de una Weather girl, y que esto no sea motivo, también, de polémica. España Throw the Dice by Barei to Say Yay.







Lanzamiento del disco con UniversalMusic y en la vorágine de Eurovisión donde tu nombre se cuela en las apuestas, un momento largamente esperado pero también largamente luchado.
Sí, totalmente, esto no llega de la noche a la mañana. Llevo 15 años intentando sacar la cabeza de alguna manera. Creo que era mi momento. Algunos me comentan si no estoy frustrada que después de 15 años llegue todo de golpe y es al revés, estoy muy agradecida porque las cosas llegan. ¿Cuándo? No lo sé. ¿De golpe? Bueno, pues qué bien, bienvenido sea. En realidad no es de golpe, para mí no puede ser de repente porque llevo años, la gente lo siente de este modo, pero no es así. Estoy con un GRACIAS en neón en mi cabeza, parpadeando constantemente, desde el 1 de febrero, en el momento que Anne Igartiburu dijo: “48 puntos para Barei”. No me lo creía, tenía clarísimo que iba a ganar Xuxo Jones, era la menos conocida de los seis candidatos y tuve la suerte que los españoles me eligieran con una canción integra en inglés, hecho que me extrañó. Aunque luego ha habido mucho “hater” que odia que vaya con una canción en inglés, lo respeto, pero no deja de ser música y el sonido es lo que importa y mi música tiene las influencias que tiene. Sé que ahora llega porque cada uno tenemos nuestro momento. Igual me llega hace cinco años y no estoy tan prepara y no sé cómo tratarlo.

Hasta ahora siempre has controlado las riendas de tu carrera, pero llegaste a decir que deseabas que algún día todo se descontrolara, parece que ese día es hoy.
Sí, ja, ja, totalmente. Es un descontrol controlado, pero me gusta porque me encanta arriesgar. ¿Por qué se llama Drow The Dice el disco? Pues ¡juégatela! Llevo mucho tiempo siendo muy prudente a pesar de ser artista independiente y me he cansado de ser prudente, porque es arte, y, al final, la vía de escape precisamente para hacer todas las influencias que la vida cotidiana no te permite, está en el arte. Ahora empiezo a sacarlo todo y me gusta que tenga un poco de descontrol. Es verdad que es controlado porque tengo, por fin, a una compañía como Universal que ahora rema conmigo y remar sola, a contracorriente, era muy cansado. De hecho, antes de esto, estaba a puntido de dejarlo, no podía más. Dejar el proyecto como Barei, no como compositora que siempre he sabido que continuaré haciéndolo pase lo que pase con Barei, como Barbara seguiré componiendo para otra gente porque me gusta la música y no podría dejarla. Y mira, a puntito de dejarlo y la vida de golpe te dice “va ser que no”.


El 22 de abril sala a la venta la reedición de Throw the Dice, nuevos singles y una portada muy a lo “supernova”.

Es que los 80 y 90 me gustan mucho. He nacido en el 82, pero tengo hermanos que ya eran adolescentes en esos años y he mamado la música de esa época, es lo que me ha marcado. Me gusta ese tupé que da un aire alocado, un poco imprudente, la imagen no siempre perfecta. Me apetecía que esa energía que tengo, para bien y para mal -me río mucho, lloro mucho, pasión elevada al cubo-, se viera en la imagen. Algo minimalista en cuanto al color, negro y dorado, pero, a la vez, una imagen transgresora, fuerte, potente y diferente a lo que venía haciendo. Mostrar que he dejado de ser lo que esperaban de mí para ser lo que quiero ser.

Ese Foolish NaNa.
Eso es, eso es.

Y temas nuevos como Who plays the drums?
Sí, la gente me dice ¿esa canción iba ir a Eurovisión? No del todo. Rubén y yo mandamos cuatro canciones a Televisión Española y escogieron dos. Una era una balada y pensamos que ya llevábamos muchos años con baladas, y que no ganaríamos Objetivo Eurovisión con ese tempo, aunque es un tema que entrará en el próximo disco. Y el otro era un “up tempo” de cinco de la mañana con el que no me sentía identificada porque mi música tiene más medios tiempos. Así que decidimos hacer una tercera canción y mientras compusimos Say Yay, a mes y medio de la final, salió una ramificación de otra estrofa que ha derivado en Who plays the drums? Pero en su momento no estaba tan terminada como Say Yay y teníamos que decidirnos por una.

Hay un mensaje que subyace en la mayoría de tus canciones y es el de luchar, ese Mr. Fighter: “Fight to give us a better world”. “Every little fight is a new chance”. “Getting up from every down fall” ¿Han sido muchas las luchas de Barei para hacerse un lugar en la música?
No solo a nivel profesional sino también a nivel personal, muchísimas. Estoy en constante lucha conmigo misma, ya no con el mundo, que también, pero conmigo estoy en un conflicto permanente.


Y, sin embargo, tienes muy claro lo que quieres, has dejado en un cajón tu primer disco grabado en Miami y un videoclip porque no te convencen.
Tengo muy claro lo que no quiero.

Pero siempre apuestas por "Just be true to yourself", ser uno mismo.
Sí, lo intento porque es una cosa que me cuesta mucho. Me preocupa mucho, como creo que a la mayoría de los artistas, pero yo puedo hablar por mí no puedo hablar en boca de los demás, que la gente me quiera. Nos pasa a todos pero yo soy muy insegura y me quiero muy poquito, aunque parezca lo contrario, y pienso que los artistas nos dedicamos precisamente a esto para sentirnos un poco mejor ¿Por qué? Porque tenemos el aplauso de los demás; además, de que te guste la música, que también, pero podría componer sin estar en el foco y seguir desarrollando mi faceta como músico. Pero si quieres estar en el foco, para mí, hay un paso más de inseguridad, porque considero que necesitas el aplauso de los demás para sentir que está bien, ser como eres está bien porque los demás lo aceptan. Entonces, el "Just be true to yourself" (ser tu mismo) lo intento conseguir cada día porque llega un momento que te importa tanto lo que digan los demás o que llueva a gusto de todos, que es imposible, con Eurovisión me he dado cuenta y al final no pasa nada. Cuando estás preocupado por eso al final ya no sabes cuándo empieza tu opinión y dónde la de los demás, o dónde empiezas tú o la aceptación del resto. Intento mucho darme cuenta dónde estoy yo y dónde está lo que el resto dice de mí.

No hablas en boca de los demás pero recoges las palabras de Melendi para definirte: “Somos muy egocéntricos pero nos queremos muy poco”.
Sí, algo así, no recuerdo exactamente como era pero dijo que éramos muy inseguros, por norma general, los artistas y estoy totalmente de acuerdo. Ese egocentrismo encubierto viene de una necesidad de palmada en la espalda y decirte “todo está bien”.


















Actuar el 14 mayo en el Globen Arena de Estocolmo, ante millones de telespectadores, eso más que inseguridad debe producir pánico, ¿Cómo vas a luchar contra Mr. Danger?
200 millones. Antes de subir al escenario, pienso que Mr. Danger, el miedo, va a poder conmigo pero luego sale Mr. Fighter, siempre. Los primeros cinco segundos tiemblo pero al sexto hay que quitárselo porque no es como un concierto que tienes todo un desarrollo para deshacerte de él e ir creciéndote. Aquí son tres minutos por lo que tienes que desprenderte del miedo en segundos, estoy aprendiendo a quitármelo en cinco. Cinco para morirme de miedo y al sexto segundo estoy a tope.

El miedo se combate con una buena estrategia, ¿cómo vas a defender Say Yay para conseguir 12 points?
Hay una sorpresa que no puedo desvelar que lo que va hacer es enfatizar el mensaje de la canción. No hay nada gratuito en la escenografía, todo tiene un porqué. No hay un captar votos porque sí para llamar la atención. En mi caso todo lo que hay va enfatizando todo ese mensaje que existe detrás de lucha, de seguir intentándolo, de no tirar la toalla, de me enfrento una y otra vez, y de conmigo no puede nadie. Ese mensaje de si tienes fuerza de voluntad lo tienes todo y puedes hacer cualquier cosa en la vida porque puedes perderlo todo pero la fuerza de voluntad está en ti, es el motor de cualquier cosa en esta vida. Eso quiero que se transmita, va ser minimalista, menos es más, pero va a enfatizar esa emoción.

¿Llevarás sneakers?
Sí, de hecho, con las tuyas (risas) porque son exactamente lo que quiero, ja, ja.

Si las encuentro te las envío.
Es que es lo que quiero con la placa metalizada, tal cual, sí, sí.

Tu intuición ¿por qué candidatos apuesta?
Creo que Amir, Francia, es un buen candidato. Lo está haciendo muy bien, la estrategia la está haciendo muy bien. Tengo muy buena conexión con él y todo el conjunto es muy bueno: la canción es buena, tiene mucho carisma, el escenario se lo come y no es el que mejor voz tiene, pero aquí juegan muchos factores y es el conjunto lo que determina la elección. Al final creo que un artista ha de tener ese carisma, ese enganche, puedes cantar increíble pero si no llegas a la gente te caes en tierra de nadie y Amir le pasa que llega desde el minuto uno.

Barei engancha también a la primera.
Muchas gracias, será por eso que nos llevamos también Amir y yo (risas).

Si ganas has prometido una gran fiesta pero al margen del resultado tienes pendiente una comida con los compañeros de Objetivo Eurovisión?
Sí, eso en cuanto pase. El día 16 estoy llamándoles para ir a cenar con ellos porque les debo desde entonces una cena.



¿Algún restaurante preferido?
Queremos ir a un japonés.

Pero ahí no sirven cangrejitos.
¡Ah! Pero ¿cómo te lo sabes?, te lo sabes todo ¡qué fuerte! No, no habrá cangrejos, pero no deja ser pescadito y este me gusta también.

Tus canciones se han cocinado mucho con ingredientes de esa Cocina Conciencia.
Sí, ese es un proyecto de Fundación Raíces, que empezó siendo mi madre la fundadora junto con mi hermana, que ahora lleva ella las riendas de la fundación, y en la que colaboramos toda la familia y mucha más gente, claro. Y uno de los proyectos se llama Cocina Concienda y lo que hace es que muchos chefs de España, muy conocidos, con muchas estrellas Michelin como Freixa y Adriá, enseñan a inmigrantes sin trabajo no solo a cocinar, a ser maître, o a cortar jamón, sino que tienen una implicación personal, tienen que medio tutelar a esos chavales, es ir un poco más allá. Es un proyecto que empezó hace unos años que se ha ido desarrollando cada vez más y cada vez hay más chefs queriendo colaborar.

En tus videoclips han aparecido algunos de estos inmigrantes como James Abadasky.
En Wildest Horses salieron todos, esta historia es muy larga. Es una canción que dedique a mi cuñado, Nacho de la Mata, que murió de un cáncer cerebral hace unos años, de hecho este tatuaje que llevo aquí en el dedo “amo luego existo” es el último libro que estaba leyendo y es una manera de llevarlo a él en mí. Tenía una conexión muy grande con él, fue un ejemplo para todos los que pudimos disfrutar de él. Marcó mucho las pautas de mi vida y pienso a diario con él. La Fundación Raíces y Cocina Conciencia nacieron con él y perduran con mi hermana y con Wildest Horses fue vomitar las preguntas cuando lo perdimos, ¡por qué alguien con tantísima fuerza, con tantísimas cosa que dar! La muerte nunca se entiende pero a veces se entiende todavía menos cuando hay gente que dices “¡Dios mío! es que tenía tanto que dar tanto al mundo”.

¿Qué dudas existenciales se te repiten a modo de cantinela?

¡Uf! Muchas cosas, por ejemplo, el por qué él no y yo sí. Porque se va una persona así, a lo mejor yo soy menos necesaria en este mundo aunque todos somos eslabones imprescindibles para que todo siga girando. No sé, me sigo preguntando, también, basado en él, por qué a veces nos hace falta una enfermedad como tuvo él para darnos el permiso. Él decía que el cáncer para él había sido la oportunidad.


¿Darnos el permiso para qué?
Para hacer lo que realmente queremos en la vida. En realidad no quiero hacer esto, quiero hacer esto, esto es lo que se espera de mí pero yo quiero hacer esta otra cosa. Es algo que con él me quedó muy claro. Me dije ¡qué fuerte! que nosotros somos nuestro peor enemigo y hasta que la vida no nos da un batacazo tan grande no te atreves a hacer lo que realmente eres, o lo que quieres, o ser fiel a ti, lo de “be true to yourself”, pues ahora voy a ser fiel a mí, a lo que yo considero que a este mundo he venido a hacer, o la misión que tengo, o lo que he venido a aprender.

Una de tus “misiones” es hacer un himno universal al estilo We are the world.
Me encantaría, me encantaría. Me gustaría mucho sería un sueño totalmente cumplido.

¿A quién llamaríamos?
¡Uf! Pues desde Bruno Mars, a Pink, Jessie J, Rihanna…

De momento podemos hacer la cabecera de 'El hormiguero', de Pablo Motos.
¡Ah! Mira, eso tengo muchas ganas de hacerlo, de hecho Super Ranger, que está incluída en el disco, es una canción que le viene muy bien. Si te fijas en El Hormiguero escogen canciones con un toque muy Michael Jackson, todas, de Bruno Mars que es una prolongación de Jackson y de Police. Escogen de ese estilo y creo que es muy buena candidata para ser la cabecera del programa.

Pues de vuelta de Eurovisión, a Pablo…
Se lo diré, se lo diré (risas).
Otro proyecto a corto plazo es para Brequette.
Está Rubén componiendo para ella, yo ahora estoy con lo mío, pero me encantaría. Uno de sus sueños es ser la primera negra en representar a España. Y yo la apoyo al cien por cien, me encantaría que el año que viene fuera ella. Es una artistaza, este año va poder estar conmigo pero no es lo mismo, yo hablo de protagonista, aunque voy a dar un protagonismo a todas las coristas porque me gusta el trabajo en equipo y, aunque sea yo el nombre, me gusta -yendo con las mujerazas que voy- que se las vea, que se les dé su momento de gloria. De hecho, decía antes, que lo que más me apetece de ganar -yo no pienso en ganar pienso en hacerlo bien transmitir el mensaje- es que la única chica que se queda fuera del escenario, Milena, porque me apoya en la voz, en el caso de ganar y tener que repetir la canción, sacarla al escenario. El motivo de ganar es “Milena sal a cantar conmigo”.






















¿Con quién le gustaría a Barei compartir escenario?
Qué difícil, pues… con Rihanna.

La banda sonora de tu vida,
¡Uf! Pues We are the world, es una de las canciones que me encanta.

Un lugar para perderse.
Nueva Zelanda.

¿Qué imágenes de tu infancia escogerías para un videoclip?
Todas las reuniones familiares con música alrededor.

¿“Gracias Javi, un auténtico regalo tu llegada a nuestras vidas”?
Javi es parte del proyecto Cocina Conciencia, es un chef espectacular os lo recomiendo, Javier Muñoz-Calero.

Un mantra que siempre te acompañe.
Solo sé que no sé nada.

¿Sabes lo que le falta a este mundo?
¡Uf! te voy a decir más qué le falta, qué le sobra: rencor.

¿A qué aspira Barei en el terreno musical?
A seguir emocionando a la gente.


 
¿Lanzamos los dados, cruzamos los dedos y "haremos lo que podemos" en Estocolmo?
Sí, hay una frase, uno de los mantras que me acompaña gracias a mi chico que es: “hacemos lo que podemos”, siempre. Y creo que ese es el éxito en la vida, el dar lo mejor de ti y hasta donde puedes, eso es éxito. El desapego del resultado es importantísimo y creo que mientras des todo de ti ya eres exitoso en la vida.

Toda la familia se desplazara a Estocolmo para disfrutar de tu éxito, ¿te llevarás a tu amor del “güeno”, tu perrita, Duna?
No, pobrecita está muy mayor y ya veremos si llega a Estocolmo.




 


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viernes, 18 de marzo de 2016

Alba Molina: "Vamos a darle otro rato a Lole y Manuel"

Texto: Noelia Baldrich / Fotos: Alba Molina


Alba Molina recoge el legado de Lole y Manuel en un disco
con los temas más universales del dúo que dio alas al flamenco.



No hay manera más hermosa de enfrentarse al duelo que con el ungüento de la música. Todo es de color cuando una Voz y una Guitarra flamenca cuentan sus alegrías. Dúo genial, arte y poderío, que abrió espacios infinitos al cante más expresivo. Cantaba a la flor y al Romero verde, a la Mariposa blanca y al gorrión, a la albahaca y a las Hojas de Menta, a la campiña y al agua. En 1975 el pueblo se desperezaba con un Nuevo Día para el cante jondo. Lo que se escuchaba por los altavoces de aquel lorquiano Balcón flamenco a los puristas confundía. Fresca bohemia, savia nueva, nacía El origen de la leyenda, el dúo Lole y Manuel, tradición y vanguardia. De la cantaora de voz prodigiosa decían que si Oum Kalzum fue el astro de Oriente, Lole es el astro de Occidente. Del tío Manuel, gitano poeta que acopló, desde la difícil sencillez, un río de verdad y sabiduría en una nueva rima. El río de mi Sevilla, de su Triana, conquistaba al mundo con el toque de su guitarra. Un pájaro flamenco con los dedos muy largos que tocaba las seis cuerdas al estilo de Picasso. El guitarrista ciego, se llama el lienzo. Cantaban y tocaban a su antojo: “¿Cuál hacemos? -La que tú quieras”; y de aquel antojo de arte, amor y pasión nació su mejor canción, Alba Molina. Una gitana de ojos grandes que hacía bailar de noche a las estrellas por tango, por seguidillas, por bulerías y Al Alba con alegría. Dulce y habilidosa como su madre, fuerte y serena como su padre. Manantiales de Casta Molina y Montoya que pronto surcarían nuevos mares. Empezó Despasito (1997) que diría Alejandro Sanz, bajo la tutela de Manuel y los consejos de Lole: “Tienes que ser tú, no acostumbres al público a un solo género, canta por bulerías, por salsa o baladas. En España tienden a encasillar a los artistas”. Presentó un disco donde la sirena mora reinvindicaba Déjame surcar una vez más por bulerías y otros cauces estilísticos, travesías que pronto alcanzarían un segundo disco, Alba Molina (2001). Y entre “lolaloley” y “porompompero”, en 2003, Ojú compartió Savia negra (2005) con Las Niñas. Letras políticamente incorrectas que les cerraron puertas pero no le dio Pereza para después colaborar En donde estés con Leiva. Y metida ya en el rock decidió remover las aguas de 0’Funk'illo con Andreas Lutz, un cosquilleo entre flamenco bolero, ritmos brasileños y caribeños, donde recitaba en Tucara dame un Beso de Desayuno. Andalucía la besaba como canción de su campaña turística No puedo quitar mis ojos de ti (2008) y en el jazz, también, se zambulló en el proyecto Divas del flamenco, Maravilloso Sinatra. En estos últimos años estuvo acompañando al genio, al amigo de penas alegría, a su padre, sobre los escenarios hasta su última interpretación Déjame surcar una vez más a la deriva. Ahora, casi año de su partida, quién mejor para cantarles que la que sale de los altavoces de su sangre con a afinación de un Longines. Porque ella es de Lole y es de Manuel, y canta ahora a y para ellos sus himnos universales. Dime tú, Mira, Cuento para un niño, Al Mutamid…, y lo hace con el mismo cariño, cuidado y dedicación que hacían en sus grabaciones. A la guitarra del maestro, su fiel escudero, Joselito Acedo. Alba Molina canta a Lole y Manuel (2016, Universal) libre como el viento y con el canto abierto para demostrar como el llanto se hace canto. Las palabras de un hombre profundamente sencillo que encajó poesía y flamenco: “Que nadie vaya a llorar el día que yo me muera es más hermoso cantar aunque se cante con pena”.


A un año de la muerte de su padre, Alba Molina interpreta con hondo sentimiento su disco más flamenco.

¿Cómo canta este disco Alba Molina?
Bueno, cómo puedo. Es difícil este proyecto, bastante difícil en cuanto a todo. Es un momento delicado y obviamente sale. Tengo un mezcla de rabia, pasión. Por otro lado, también, estoy dulce, sosegada, de todo un poco. Pero creo que era el momento de hacerlo y no podía ser de otra manera. Lo he cantado con el alma.

¿Sirve de ungüento para el dolor del alma?
Sí, sí, es como hurgar en la herida y darle besitos a la misma vez. Es agridulce pero me quedo con lo dulce, no hay manera más hermosa de recordar a un padre y a una madre que aún la tengo aquí.

Barcelona debe traerte muchos recuerdos: con Lole un concierto homenaje a Manuel; con tu padre, el recital Molina; y Lole y Manuel daban su último concierto como dúo artístico en el Tívoli, en el 97.
Ya ves. Pues sí, la verdad que esta ciudad me gusta por muchas cosas. Tengo recuerdos...¡imáginate! he venido aquí ¡un millón de veces! para promoción, conciertos, para todo y me trata muy bien Barcelona. Son gente muy culta musicalmente y esperamos venir pronto a presentar este disco, estamos en ello.

Decía Manuel: "Si el flamenco hubiera sido de los catalanes, otro gallo cantaría. Sería una cultura intocable. Son gente que se toma las cosas con tanta seriedad y respeto. ¡Cómo les admiro! Soy capaz de ir a Barcelona o a Tarragona sin contrato porque sé que me van a pagar. Y así no voy a ningún otro lugar del mundo.
Ja, ja ¡Qué arte, tenía!

Lole y Manuel fueron los pioneros en establecer un contrato con clausulas innegociables. ¿Alba Molina, también?
Ja, ja, bueno, verás se intenta porque está la cosa regular, pero de alguna manera es un forma de asegúrate tu pan, yo lo entiendo así. Pero ese recuerdo tiene gracia.

¿Enfrentas el escenario con más miedo cantando por tus padres y con piezas tan universales?
Sí, mucho, tengo vergüenza y miedo, estaría loca si no lo tuviera, pero es el momento. Antes, no lo era, y más tarde, tampoco. Es ahora y no creo que vaya hacerlo más veces. Verás, quiero decir que defenderé este disco en directo y ya veremos que pasa después pero es un momento de mi vida bastante especial. Y claro que me da miedo que me comparen con Lole, mi madre, es una tontería, porque no tengo comparación con ella, vamos en nada. Ni tengo su voz, ni su talento, ni su afinación, ni su energía, ni su nada. Sí se nota que soy la hija de ambos, no sé en qué pero se ve, me estoy piropeando a mí misma. Creo que estas canciones merecen ser cantadas siempre, entonces vamos a darles otro rato.

Sería legítimo que contestarás con tus letras: “Porque quiero y porque puedo”. “Alba afina con la precisión de un Longines: pones un palillo de dientes y delante una cuerda, y solo ves uno: esta es la afinación correcta”, explicaba tu padre.
Mi padre, tu sabes, le gustaba decir esas cosas, pero la que afina bien es Lole. Afinar no afino mal, pero no sé, es que mi padre supongo que me quería mucho (risas).

¿Qué opinión le ha merecido a Lole el disco?
La verdad que como es tan complicado el momento que no hemos hablado mucho, lo escuchó, lloró bastante y me dijo que era precioso, no hemos hablado mucho más.

¿Se va reponiendo?
No. No lo vamos superando ninguno de la familia.

Más un hombre tan querido por el público que siempre lo recuerda.
Y, sobre todo, si haces un disco homenaje a Lole y Manuel.

Cuando mejor se canta es con los sentimientos a flor de piel, te vas a romper más de una vez sobre el escenario.
Sií, si me rompo sin cantarlo ¡imagínate cantando!

Al Teatro Lope de Vega de Sevilla quieres llevarlo.
Sí, porque Lole y Manuel tocaban mucho allí y me parece un sitio muy romántico precioso.

¿La elección de los temas ha sido difícil?
Difícil dejarte temas fuera. No ha sido difícil escoger estos temas, nos hemos basado en los que nosotros teníamos en nuestras vidas, que nos daban añoranza o lo que fuera, y, después, un poco los que pensamos que la gente quería escuchar de nuevo.

Al Mutamid es un tema complicado y ¿por eso lo grabasteis rápido?
Sí, esa canción es fuertísima y no se puede pensar mucho. Nunca pensé que la iba a cantar y la verdad es que es acojonante cantar eso.

¿Sabían el clan de las mujeres Montoya para qué eran convocadas al estudio?
Sí, sí, vinieron al estudio mi madre con su hermana, mi tía Carmelilla Montoya, y Angelita y grabaron las palmas, pero ya te digo que no hay mucha efusión. En estos momentos ni me va a dar un abrazo... nos podemos morir las dos. Ahora mismo lo estamos llevándolo como podemos, ya es suficiente este disco, bastante doloroso.

Y con una guitarra muy especial.
Una guitarra de mi padre preciosa, de palillos, que utilizaba normalmente. En su sonoridad es única tiene un sonido muy peculiar. Suena a Manuel Molina.

¿Por qué Joselito Acedo y no Rycardo Moreno?
Rycardo tiene otra cadencia, Rycardo es mi hermano, lo adoro, y pienso que toca mejor que nadie pero para este proyecto el idóneo es José porque tocaba con Lole y Manuel y se lo sabía de pe a pa, ese aire de Triana lo tiene él. Rycardo es de Lebrija, tiene otra cadencia otra forma.



Alba Molina se acompaña de Joselito Acedo, discípulo del maestro, para mantener la esencia del toque de su guitarra.


Se incorpora a la entrevista el guitarrista Joselito Acedo.
Una guitarra llena de sorpresas, José.
J.A: Esa guitarra es muy especial, parece que tengo al lado a… (se emociona).

A Tío Manuel.
J.A: A mi gato, yo le decía mi gato y el me llamaba a mí, también, gato, por los ojos.

¿Por la mirada felina?
J.A.: Sí, y verdes, y porque era un gato, era genial, por su punto chulo, así vacilón, muy nocturno.

¿Cuál crees que era su mayor virtud con la guitarra?
J.A: Que te transmitía del tirón y los silencios. Tenía silencios de oro, donde dejaba el silencio te removía por dentro. Lo ponía ahí y era como una guinda.

¿Una guitarra de palillo suena muy diferente?
J.A: Sí, totalmente.
 Una guitarra de palillo, al no tener ningún tipo de mecanismo por medio de hierro, solamente es madera y cuerda, suena más a madera y, sobre todo, la que él utilizaba, la de Francisco Barba, hechas con un tiempo, muy “mijitas” como a él le gustaban las cosas, muy cuidadosa.



La chaqueta de Joselito grabada con el rostro y versos
de Antonio Molina.

¿De quién surgió este proyecto?
J.A: Salió de Alba, me comentó que le encantaría hacer temas de Lole y Manuel, y como, en alguna ocasión, ya habíamos hecho alguna pincelada cantando el Dime o Todo es de color, entonces me dijo “Mira” y yo le dije “Vámonos”, ¡claro!

¿Váis a ir con las dos sillas acabadas de pintar en cada recital?
Alba Molina: (Risas) No sé, si llevamos algún día un camión, como llevaban ellos, pues sí, seguramente.

Muy curioso ese aspecto y la alfombra que siempre llevaban.
A.M: Sí, cosas de mi tío Jesús, que es más “mijita” que mi padre, y que les hacía de mánager. Pero ya veremos si llevamos sillas, ¿por qué no? En Las Niñas llevábamos bancos. No lo había pensado.
J.A: Lo de la sillas es muy bonito, la verdad. Era muy significativo como el mantón que llevaba Lole, que lo ponía en la silla. Es un sello. Si ves los vídeos en el escenario son ¡uff! Súper vacilón la forma de vestir, de ponerse en el escenario, es completo. Es una marca hecha de una vez, ahí se queda y ya está, y no tocarla, porque como la toques vas a estropearlo, a otra cosa, otra cosa mariposa.

¿Pudo haber un plan B para una Alba nacida en la saga Molina Montoya?
A.M: Música seguro que hubiera hecho, no sé cómo ni de qué manera. No sé, siempre me ha gustado la psicología, me hubiera gustado ser psicóloga.



Desde la psicología removamos el cajón de tus recuerdos. Nacida en cuna de artistas ¿muchas Noches de Bohemia?
A.M: Sí, estaba bastante acostumbrada, para mí era normal que siempre estuvieran cantando, componiendo y mi padre detrás de mi madre con la guitarra por todos lados. No lo he vivido como algo especial. Ahora, sí que lo pienso y soy más consciente, me asombra “madre mía, qué fuerte”, pero entonces lo veía natural.

¿Qué momentos han marcado tu trayectoria?
A.M: Suelo hacer siempre lo que me gusta, eso es importante, siempre me marca. Con los primeros discos era más inconsciente pero ya con Las Niñas todo me ha marcado. Hay un antes y después. Luego TUCARA también es un proyecto chulísimo, donde he aprendido y he disfrutado muchísimo, y cantar con mis padres por separado y juntos a la vez, pues son momentos cumbres.

¿Hay alguna actuación con tu padre que recuerdes de manera especial?
La última, fue en Madrid, un poco antes de morir.

¿Él vestido de blanco y tú de negro?
A.M: Sí, esa es, justo esa. Pero la última, la última, fue después en Lebrija, que fuimos a una peña a cantar tres canciones. Tanto una como otra fueron… ¡imagínate! Ya sabíamos todos y fue bastante heavy.


Alba Molina cantando con Manuel Molina, en el último recital del maestro en Madrid.


Trovador de verdades, de pensamiento hondo, recojo alguna de sus frases y que Alba Molina haga su particular lectura.
“Aprendí a desconfiar con lo que me gustaba fiarme de los demás”
A.M: Ya ves, pues eso es lo que pasa.

¿Con el tiempo aprendes?
A.M: O desaprendes. Aprendes lo que tienes que hacer y lo que no tienes que hacer también.

Pasados los treinta y con perspectiva ¿cantarías ahora Se alquilan años, por esa loca juventud o una es la suma de todo?
A.M: Ese tema es de Alejandro Sanz para mi primer disco. Por supuesto, todo lo que ves en mí es producto de lo anterior, si me hubiera metido en una cajita de cristal no sería lo mismo.

Después de los trasteos estilísticos ¿tienes ya definida tu ruta musical?
A.M: Que va. He hecho lo que me apetecía, con O’Funk'illo voy cuando me da la gana y canto, pero yo ahora no tengo más espacio. Ahí estoy, no sé que va pasar mañana, no tengo ni idea. Abierta musicalmente.

“Para mí, la música es como un beso: si no es puro, no es un beso, es una pura mierda”, aclaraba Manuel, ¿y para Alba Molina?
A.M: Ja, ja. La música es una forma de vivir, parece una frase hecha pero no lo es. Viví en una casa de artista, imagínate la vida que puedes llevar.

¿Sigue tu vena compositora como en aquel tema Verde Aceituna: “Te voy a bordar tu nombre en la trenza de mi pelo con hilillos de colores pa’ que veas como te quiero”.
A.M: Sí, con mi padre sí lo hacía, ahora ya sola tengo mil cosas que escrito y he tirado. Soy muy pudorosa, me da vergüenza, bastante. Mi padre siempre me ayudaba un poco, pero, hoy por hoy, no creo. Bueno, no sé, igual me salta la vena y escribo un libro, pero creo que no.

¿Ni terminarás la letra por bulerías que encontraste hace poco en tu messenger que tu padre te devolvió?
A.M: No la terminamos. Fue un trocito de letra que yo tenía y el puso otro trocito pero es muy cortita y sin terminar no podría cantarse así, y si no está él, pues, ya la dejamos así.

José ¿te has hecho tuya la costumbre de llevar las letras en la funda de la guitarra como Manuel?
J.A: No, yo no utilizo nada de eso. Manuel utilizaba cosas muy curiosas. En casa tengo una guitarra, que utilizaba, también, para Lole y Manuel, que es igual que esta porque grababa con varias, y esa guitarra tiene de todo, ja, ja, te puedes encontrar hasta un cepillo de dientes sin abrir.
A.M: Un cepillo de dientes de los hoteles.
J.A: Una rama de romero.
A.M: Un alfiler de esos chiquititos, mini, mini.
J.A: Un poema a su nieta Lucía escrito en un servilleta. Es increíble. No, yo no suelo meter muchas cosas en la funda.

“Las penas con mi Lucía/son menos penas/ El llanto se hace canto/ Si estoy con ella”.
A.M: Sí, está escrito en el disco y es el de la servilleta que está en casa.

Alba dedicas el disco a tu hija Lucía ¿el niño tendrá celos?
A.M: El niño es muy chico, tiene cinco años, y no se ha enterado.

Él, al baloncesto.
A.M: Sí, le gusta bailar y al baloncesto.

¿Continuarán la saga flamenca?
A.M: No lo sé, mi niño es como su padre, funky total, y mi niña le gusta el flamenco pero no tengo ni idea por donde saldrá.

"Tiempos extraños para la peña cómo luchamos por nuestros hijos para que puedan seguir chupando de la teta”, cantabas con Las Niñas, ¿Cómo ves el futuros de los hijos?
A.M: No tengo ni idea, me da miedo pensar en eso, cualquiera sabe. La barbaridad que estamos haciendo de traer niños a este rollo. No sé, ni quiero pensarlo mucho, quiero pensar que todo se va arreglar, la verdad. Esta la cosa tomatosa.

Manuel buscaba a Dios en la música, en el agua, beso, en la verdad, ¿En qué credo te refugias?
A.M: He tenido una relación con Dios bastante rara, porque he estado muchos años enfadada con él por muchas cosas. Ahora mismo estoy bastante más sosegada, bastante más tranquila, no tengo esa sensación de ansiedad que tenía este año pasado con lo de mi padre. No sé donde está, a veces, pienso que se pasa un poco si es verdad que está. Por otra parte, quiero creer que está porque muchas veces lo siento, pero me confunde bastante, es juguetón, ja, ja.


Lole y Manuel en Hojas de Menta, un tema muy especial para el dúo
Dos meses antes de su muerte en el bar Botellita’s, Manuel coge la guitarra mientras Lole interpreta Hojas de menta, ¿se pensó en el retorno de Lole y Manuel?
A.M: Bueno, yo creo que mi padre sabía lo que estaba haciendo, quería tocar con ella, sabía que esta malo y quería tocar con ella.
J.A: Yo me doy cabezazos ahí (señala la pared) lo has dicho y me ha hecho la mente “zas”, me ha trasladado aquel día. ¡Hostia! Es que ellos se admiraban artísticamente ¡uf! Verlo ahí queriéndolo los dos, fue un subidón muy gordo.
A.M: Hay fotos por ahí ¡madre mía! salgo yo llorando como un grifo. Era un deseo que él tenía. Eso es Amor, no enamoramiento, no, Amor.

Se separon siendo tú muy chica ¿te afectó?
A.M: No lo han hecho mal del todo, no, se han llevado más o menos bien y eso es lo importante para los niños. No tengo una sensación de pena por eso. Seguramente, si se hubieran quedado juntos y se hubieran peleado mucho hubiera tenido más pena.

¿Qué significado tenía el anillo que siempre llevó en el meñique?
A.M: Se lo regaló mi madre, con un brillante, no se lo quitó nunca. Ahora lo tiene su mujer. Ese anillo me lo regaló a mí cuando yo tenía 18 años pero me dijo: "Déjamelo de mientras que sin el anillo no puedo estar", por el peso del anillo para tocar. Y ya después se lo ha quedado Lola.

El color blanco ¿a qué te remite?
A.M: A la ropa de mi padre. Es uno de los colores más bonitos, aunque, también, me gusta el azul y el negro. El blanco siempre representa pureza. Manuel era muy blanco y Lole, también.

Lo llevas tatuado.
A.M: Sí, es un león. Veo aquí a mi padre ya elevado, ya en el cielo, en paz, veo su nobleza. Me lo hice rojo por la sangre y como el vino, tengo una cita bíblica, Cantares I y II: “Besame con tus besos porque tus amores son como el vino”. Eso se lo digo a mi padre.

¿Qué opinaría Manuel del disco?
A.M: Espero que le guste, me encantaría saberlo.
J.A: El disco está hecho para todo el público pero lo hemos hecho pensando continuamente en ellos, cómo lo cantarían, cómo lo tocarían, donde le gustaría tocar, con que guitarra, entonces está hecho para ellos muy especialmente.

Me dormí para no pensar y….
A.M: "Me dormí para no pensar y soñé precisamente con lo que no quería olvidar”.

¿Sueñas últimamente? 
A.M: Sí.

¿Con?
A.M: ¡Uf! muchas cosas. Sueño bastante, más en siestas de cinco minutos que por la noche. Soñar bonito…Pues mira he soñado con mi padre que estaba con él y me he levantado con la sensación de haber estado con él. Lo he abrazado.

Un sueño despierta.
A.M: No sé, creo que quitando lo de mi padre, estoy bien. Un sueño: cantar con Caetano Veloso. Pero, que verás tú, tampoco lo veo tan lejos. Después de este shock lo veo todo desde una perspectiva más tranquila, no le doy importancia a según que cosas. Suelo quitarme las cosas de en medio que me dan mal rollo, aunque, algunas aún tengo que solucionar, pero bueno. No soy mala persona, soy entregada y eso es chulo.

En Sevillanas de esta vida, cantabas: “Me enamoré, me enamoré, me enamore…” ¿finalmente del hombre que anhelabas?
A.M: (Risas) Yo me enamoro y me desenamoro como un hotel, eso decía mi padre. Pero, sí, la verdad que elegí a Andreas como hombre, y lo quiero mucho y me gustaría que me durase siempre, ojalá.

¿Te gustaría casarte?
A.M: Me hubiera gustado casarme, ahora, ya no. Me he vestido muchas veces de novia para desfilar, y me hubiera gustado vestirme de novia, sí, pero ya no, tendría yo que sé… (risas). Ahora mismo no tengo yo muchas ganas de casarme.


Alba Molina y Lole Montoya, hija y madre, cantaoras con una afinación prodigiosa.














¿Lole os acompañará en alguna actuación?
A.M: Sí, yo supongo que en algún concierto haremos que suba ella, la presentación, a lo mejor, en Sevilla en un lugar característico. Siempre está haciendo cosas artísticas.

¿Qué tendría que ocurrir para sentiros totalmente agradecidos con este disco?
A.M: ¡Ya! yo ya estoy agradecida, no se tiene que dar nada.
J.A: Yo también. Y con muchas ganas de ponerlo en escenario que la gente vea que es un buen trabajo, que merece que pongamos los temas de Lole y Manuel en pie otra vez y que digan “¡hostia!”, sería bonito. Por parte de ellos su trabajo va perdurar siempre.

Si pudieras mover las manillas del reloj del tiempo ¿dónde estaría tu manilla en este momento?
A.M: ¡Uf! No sé, más para atrás. Tengo mucho momentos, pero volvería unos añitos. Quisiera estar con mi padre, pero, no desde la pena.


 Alba Molina recupera la sonrisa cantando a sius padres Lole y Manuel

Algún consejo que te dejase.
No daba consejos pero siempre me decía: “Haz lo que quieras pero intenta arrepentirte las menos veces posible.”

De este disco no te vas arrepentir.
No, en absoluto.

“Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando”. Tagore, lo leía mucho.
Ya ves, que te voy a decir de eso. Está conmigo, con nosotros.



Alba Molina y Joselito Acedo, en Barcelona, promocionando 'Alba Molina canta a Lole y Manuel'

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